El pez volador en Fenómenos (II)

Por Martín Cristal

Síntesis de la presentación de El pez volador en el espacio Fenómenos, nuevos soportes para las letras. Feria del Libro de Córdoba (Cabildo Histórico, 18 de septiembre de 2008). Parte 2 de 2.

[Leer la primera parte]

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El escritor se explica en un blog:
20 razones

La pregunta planteada es, entonces: ¿Por qué el artista (el escritor) de hoy usa Internet (el blog) para explicarse? Se me ocurren veinte razones —cuyos bordes se superponen— para representar a esas “multitudes de razones” que Reinaldo Laddaga sospecha como posibles respuestas. Aquí van:

1. Independencia. El artista elige explicarse en un blog porque está a su alcance utilizarlo, puede llevarlo adelante con libertad, sin condicionamientos externos, con facilidad y sin más costos que su propio tiempo de vida, que en el fondo es el único capital con el que cuenta.

2. Circulación. Porque, al ser el blog un medio más —no un nuevo género ni tampoco una necesidad de la literatura—, integra el mundo de la circulación y difusión de la obra, y para tal fin no es nada despreciable, sobre todo si se considera que el mundo de la circulación de la obra se ha vuelto casi tan importante como el de la producción de la obra (para algunos, quizás, más importante).

3. Definición. Porque, aunque la alta mediatización actual en principio debería colaborar a la difusión de la obra, también es cierto que en una medida similar la difumina, la sume en la multiplicidad del caos mediático; el artista, entonces, decide explicar algunos rasgos de su obra para presentarla más definidamente y así contrarrestar esa interferencia, logrando que el sentido que quiere dar a su obra no se disgregue y atraviese el ruido ampliado de la sobreinformación.

4. Interpretación. Porque al dar algunas pistas más o menos sutiles sobre su trabajo, reduce en un pequeño porcentaje las posibilidades de que se cumpla ese destino que de todos modos resultará irremediable: el destino de ser malinterpretados, que es el de todos nosotros, según decía Goethe (o según lo malinterpretamos nosotros).

5. Foco. El escritor elige explicarse porque sabe que para la eventual difusión de su obra, los periodistas de los medios culturales casi siempre estarán muy ocupados como para ponerse a pensar qué opinan ellos mismos acerca de esa obra; y como en general están mucho más predispuestos a una indiferencia absoluta, el artista les ofrecerá de antemano la posibilidad de ahorrarles el trabajo de producir un texto original sobre su obra por la vía de explicárselas él mismo, sirviéndoles en bandeja todos los beneficios de la cita directa y del copy-paste de algunas razones un poco más elaboradas que las de la contratapa del libro.

6. Visibilidad. Porque gana visibilidad para su obra, que en el fondo es lo único que le importa: su obra, su obra, su obra. Salvo que, más que su obra, le importe su imagen de escritor (lo cual no es mi caso, pero sí el de cada vez más escritores: “mi imagen, mi imagen, mi imagen”. Eso también puede construirse desde un blog).

7. Retroalimentación. Porque el blog le da un feedback valiosísimo, el cual de otro modo no tendría. El libro es un objeto que tiene circulación lenta. El blog es instantáneo en ese sentido, propone una relación más fluida entre autor y lector.

8. Socialización. Porque también lo vincula socialmente, cosa para la que, quizás, en persona, no sería tan apto. Gracias a la globalización nos creemos más visibles pero, al mismo tiempo, somos más conscientes que nunca de ser uno entre millones. Esta contradicción nos empuja a una mayor socialización en el mundo virtual: comentarios y enlaces van formando una constelación donde los unos leen a los otros y viceversa. De esa forma se combate la angustiante sensación de ser sólo una gota en el mar. La mera posibilidad de las lecturas mutuas —aunque no quedaran huellas tangibles de esa lectura, incluso si no hubiera comentarios o estadísticas para verificarlas— propone la confirmación de la existencia de los unos por los otros y viceversa. Incluso si hay rechazos o hasta insultos en comentarios, esto funciona igual: el antagonismo también es el reconocimiento de la existencia del otro. Sólo la indiferencia nos destruye con su ceguera helada.

9. Disponibilidad. Porque luego de tener su blog, quien quiera buscarlo lo encontrará, quien quiera recomendarlo lo linkeará y quien quiera insultarlo podrá dejar un comentario que él, aunque después lo borre, tendrá que leer forzosamente. Y esa disponibilidad, la amenazante cercanía de ese canal abierto, le servirá para sentir que vive, que su tiempo es hoy, que para bien o mal, es un hacedor más.

10. Atención. El escritor elige explicarse en un blog porque —aunque las estadísticas sólo indiquen clicks o visitas, y la calidad de los comentarios por lo general sólo revele lecturas superficiales—, la cantidad potencial de lectores es tan grande que le permite tener la ilusión de ser leído al menos por dos o tres de ellos con verdadera atención y detenimiento.

11. “Público”. Porque descontando a esos lectores atentos, el resto de los diez, cien o mil idiotas que quizás lo leen por día también integrarán en su deseo el vago padrón de ese “público” que el artista cree que está contribuyendo a generar para su obra.

12. Claridad. Porque el diálogo con ese interlocutor virtual —externo, anónimo, nebuloso o incluso por entero imaginario— contribuye a la aclaración de sus propias ideas, lo cual permite ir “ecualizando” la mezcla de todas las decisiones estéticas que definen la propia obra, en otras palabras: ir explicitando una poética personal sobre la marcha.

13. Seguridad. Porque sabe que la inmediatez y la fugacidad propias del medio le perdonarán sus errores, los cuales, si lo torturan, podrá enmendar al instante. Esto, que difiere radicalmente de la publicación en papel, le infunde seguridad y aumenta su audacia a la hora de hacer algunas afirmaciones extremas. (En Internet es mucho más fácil decir incluso barrabasadas, porque uno sabe que el medio es más indulgente; en ese sentido, creo que el papel es más condenatorio).

14. Seguimiento. Esto tiene que ver con las estadísticas, pero no únicamente. El artista se explica en un blog porque, aunque su texto queda expuesto al manoseo de terceros, esa manipulación es también una forma del interés; si el texto se multiplica tras sucesivos “copiar” y “pegar”, ese crecimiento es medianamente rastreable y mensurable: esa proporción es también una medida del eventual interés que el texto despierta.

15. $inceridad. Porque, en lo económico, si bien quisiera seguir creyendo en el derecho de autor, sabe que éste ha devenido en una burla, al limitarse al ridículo 10% del precio de tapa en librerías. Aunque cobre puntualmente ese diezmo, sólo podrá verlo como un ingresito extra, disociado del hecho de escribir; nunca podrá contar con ese dinero para cubrir su subsistencia diaria, la cual dependerá de alguna otra actividad. En el 99% de los casos, la literatura no paga el alquiler. (Es para otra discusión si debe o no pagarlo).

En cambio, el autor se libera del tema al escribir en Internet: mientras que en el mundo real se empecina en seguir reclamando sus regalías para no pasar la vergüenza mayor de ser un pelele estafado por el sistema, en el mundo virtual se relaja y acostumbra a la lógica flexibilidad de licencias al estilo Creative Commons. (En materia de derechos, es más sincera esta modalidad del mundo virtual que todo el circo de las regalías del mundo real).

Eso sí: el escritor puede resignar dinero, pero no su firma, la marca del tiempo vital que ha invertido en un texto. Todavía no se resigna a eso de “qué importa quién habla” ni a que su texto sea copiado sin citar su fuente, porque en su blog él podrá decir cosas repetidas o archisabidas, pero jamás copiadas de otro a sabiendas.

16. Sentido. Porque en muchos de los campos laborales en los que quizás se desempeñe para ganarse el sustento diario, probablemente esté sometido durante varias horas a estar sentado frente a una computadora, y en ese caso quizás quiera hacer algo útil o divertido con los tiempos muertos que todo empleo así presenta. Su labor en el blog le da sentido a esas “horas-obligatorias-frente-a-la-pantalla”.

17. Libertad (por ahora). El artista (el escritor) se explica en Internet porque asume que la dependencia de la electricidad que supone el medio no será usada demasiado pronto como una forma de censura, aunque esté claro que en el futuro ésa será la forma más sencilla de cancelar la expresión de quienes resulten indeseables para aquellos que tienen su poderoso dedo sobre la llave de la luz universal. Y también porque asume, no sin ingenuidad, que los motores de búsqueda son robots honestos y automáticos.

18. Constancia. El artista se explica en un blog porque al entrar en el ritmo regular del posteo semanal, sus reflexiones sobre el arte, que solían ser intermitentes, ahora están obligadas a ser tan constantes como sus reflexiones acerca de sí mismo.

19. Trabajo. Porque así trabaja más, y obtiene una doble ganancia: desmitifica su trabajo ante sí mismo y lo mitifica ante los demás. Lo desmitifica ante sí mismo porque empieza a conocerlo mejor, a razonar sobre sus propias herramientas, intereses, intenciones, potencias y limitaciones; y lo mitifica ante los demás porque, cuando uno entra al blog de otro, uno como lector se arma una “imagen” del otro, y se genera una mística de lo que hace el otro. Aunque como escritor yo no sepa cuáles son los efectos de lo que hago, como lector sí me doy cuenta de que en mí hay efectos de lo que hacen los demás.

20. Concentración (acervo). El artista abre un blog para explicarse porque esas explicaciones adicionales que hoy se le piden sobre su obra —en charlas, mesas redondas, y otros encuentros “en vivo”— antes quedaban mayoritariamente sin registro, diluidas en la fugacidad del momento; ahora el artista puede filmarlas, fotografiarlas, grabarlas y desgrabarlas con relativo bajo costo, convirtiendo esas esporádicas intervenciones orales en nuevos textos que podrán ser consultados más tarde cuantas veces se desee.

Esto existía desde antes de la aparición del blog: hay libros basados en conferencias (Aspectos de la novela, de Forster; Seis propuestas para el próximo milenio, de Calvino; Siete noches, de Borges…). Lo bueno es que ahora ese acervo está a disposición de todos en forma instantánea, en Internet. [De hecho, este mismo post pone a disposición de quien la requiera, la síntesis de la charla en Fenómenos.]

Por qué no publico narrativa en este blog

La razón para esto quizás es la misma que propone Abelardo Castillo cuando —en su libro Ser escritor— dice:


Un escritor inventa una historia; si necesita de un aparato crítico dentro del libro para apoyarla, es porque tiene cierta desconfianza en su historia. […] Habría que imaginarse lo que sería una disertación académica sobre
Ulises, intercalada por Joyce, en el Ulises, para explicar cómo leer Ulises.

Sin duda que Joyce tenía teorías, pero se limitaba a contárselas por carta a los amigos.

Los post de este blog, de alguna manera, son mis “cartas a los amigos”, donde yo estoy tratando de sacar ese aparato teórico de mi narrativa, para que mis futuros personajes no hablen de literatura y puedan desarrollarse en otro sentido. Vi al blog como un depósito de estas inquietudes sobre el arte y la literatura.

Lo virtual tiene que incidir en lo real. Nadie vive sólo en la virtualidad. El chico que se interesa en una chica que conoció en un chat, a la larga querrá una cita en un bar o en un hotel. El crédito de nuestra cuenta en pantalla en algún momento querrá ser billetes saliendo del cajero automático. Quienes comparten diariamente sus ideas en un foro de Internet, algún día decidan hacer una convención o una fiesta. Mucha de la literatura de blog, tarde o temprano quiere ser legitimada con una edición en papel, es decir, pasar a integrar el mundo real. A mí, al menos por el momento, me interesa que mi literatura se lea en el mundo real.

Mi manera de lograr esa incidencia de lo virtual en lo real es ésta: ofrecer mis explicaciones en mis “cartas a los amigos” del blog, bien separadas de la muestra de relatos ofrecida en el website, y así favorecer que quien navegue entre ambos espacios virtuales intente al fin una lectura de los textos completos de mi obra narrativa en el mundo real: cómodamente sentado en un sillón, quizás, y con un libro de verdad pesando entre sus manos.

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6 pensamientos en “El pez volador en Fenómenos (II)

  1. Toty: Sí, La casa del admirador es claramente un ejercicio metaliterario. No quería privarme de intentarlo. Sobre los resultados que esa experiencia me dejó a nivel personal, he escrito aquí. Sobre la novela en sí, hemos hablado bastante —demasiado quizás— aquí. (Si todavía no terminaste de leer la novela, no te recomiendo leer esos posts…).

    Muchas gracias por ir el jueves y te meto presión: ¿Para cuándo el gran FEDERICO en la red?

    ¡Saludos!

  2. Gracias por la respuesta. Estoy cerca de terminar, así que en breve tendremos que juntarnos a charlotear para que te cuente que tal me fue. Estoy con un amigo que se llevará el libro, este no es un fanático de borges, pero casi, veremos luego del viaje…

    el gran FEDERICO ya está decidido, primicia, en la red a partir de marzo de 2009. Luego te comento bien el proyecto.

    Muy buena la presentación del blog, y mejor que la hayas publicado.
    abrazos
    toty

  3. Varias cosas me impresionaron de tu exposición, primero la sinceridad y la claridad, después el tema de la presencia del metalenguaje en las artes contemporáneas. Me quedó rebotando la idea de que oscilamos entre la necesidad de explicar (circunscribiendo, al estilo de Humpty Dumpty que afirmaba que cuando el hablaba sabía exactamente lo que quería decir) o crear juegos de espejos y citas para demostrar una erudición de intellingentzia trucha.
    Encima cuando llegué a mi casa a la noche estiré la mano a la mesa de luz y me dí con “Textos Cautivos” de JLB. Que revolvedero de cabeza por favor!
    Nuevamente saludos
    Alejandro

  4. Alejandro: muy cierto lo que decís sobre los “juegos de espejos y citas”: uno como lector busca un rasgo de la persona que concertó esos juegos, y no ve nada más que reflejos de otros… y la predilección por ese tipo de juegos, nada más.

    En cuanto a la necesidad de explicar… yo no sé si es intrínseca de los artistas de hoy. En todo caso, la necesidad me parece que se promueve desde fuera: se le solicitan esas explicaciones. Claro que él accede a darlas, sí…

    Te agradezco mucho el comentario y sobre todo que hayas ido al Cabildo el jueves. Tu presencia fue una prueba tangible de la repercusión de un mundo virtual en el real. Y, como te dije, fue una sorpresa reconocer tu cara sin simpsonizar…

    Saludos.

  5. Pingback: Preguntas y respuestas « El pez volador

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