El juego de Ender, de Orson Scott Card

Por Martín Cristal

Orson Scott Card publicó El juego de Ender en 1985 y pronto se alzó con dos premios importantes del género: el Nebula del mismo año y el Hugo de 1986. Estos premios parecen ser una referencia crucial para los fans de la ciencia ficción (o para su industria editorial), pero uno pronto aprende a relativizar su garantía: basta con clavarse alguna vez con una obra premiada que no sea de nuestro agrado (como me pasó por ejemplo con La intersección de Einstein).

El libro de Card es muy popular, como lo demuestra su constante inclusión entre los primeros puestos de varias listas armadas, en todo o en parte, por el voto de fanáticos del género. [Aquí dos ejemplos: el de las Peter Sykes’ Sci-Fi Lists y el de la NPR’s Top 100 Science-Fiction and Fantasy Survey, en los que el libro de Card figura en los puestos 1 y 3, respectivamente]. En literatura no suelo ser muy afecto a los rankings, pero creo que, tratándose de un género específico, el dato es válido y no es menor.

Ahora bien: “popular”, “muy leído” o incluso “muy querido” no implican que las ideas de Card en el libro sean realmente voladoras de cabezas. El motivo de la popularidad de este libro, creo, no se basa tanto en presentar ideas novedosas (o “estimulantes”, como quería Philip Dick), sino más bien en otros dos aspectos: el sobrado empuje de la línea argumental inicial, que ha probado ser potente para una gran masa de lectores, y la estructura posterior con que se escalonan los desafíos que enfrentará Andrew “Ender” Wiggin.

Veamos primero lo del arranque argumental. Las primeras cien páginas de El juego de Ender se pueden resumir en la siguiente sinopsis:


Un niño que vive en el seno de una familia no muy normal, tiene ciertas condiciones especiales por las que es reclutado para ir a una exigente academia militar. Entre sus pares hace amigos y enemigos, mientras sus mentores intentan sacar lo mejor de él. El niño enfrenta una serie de desafíos crecientes mientras se forma como soldado espacial.

Ahora reemplacemos “academia militar” por “academia de magia” y “soldado espacial” por “mago”. ¿A qué otro libro popular nos recuerda?

No hablo de plagio ni de “inspiración”, claro, ya que Harry Potter es muy posterior. Sólo propongo esta comparación para que el lector actual reconozca cuál puede ser el rasgo argumental empático que hizo que El juego de Ender sea tan popular.

A ese comienzo tan cautivador (todos fuimos niños alguna vez, todos fuimos discriminados por algunos de nuestros pares, todos fantaseamos que se descubriera en nosotros alguna virtud especial) se le suma la estructura de la novela de Card: una estructura que tiene muy presente el sistema de niveles de los videojuegos. No me extrañaría que se hiciera una adaptación de Ender’s Game a videojuego (al parecer hubo un intento de hacerlo). A su vez, dentro de la acción de la novela, Ender juega un videojuego en sus ratos libres.

Este sistema escalonado de desafíos funciona por la acumulación de esa clase de narraciones que suelen apuntar a un final disyuntivo, del tipo: “¿logrará/no logrará el protagonista [x cosa]?”. Esta estrategia es muy frecuente, por ejemplo, en los cuentos de Jack London; recordemos “Prender un fuego”, “El mexicano” o “Un buen bistec”. El lector no puede parar de leerlos porque prevé para el cierre de la historia sólo dos posibilidades —victoria o derrota— y la curiosidad humana no puede permitirse ignorar el resultado de una alternativa así. En el caso de Ender, lo que queremos saber es si superará la presión constante a la que es sometido en la Escuela de Batalla, y cuál será su performance posterior en la guerra espacial contra la raza alienígena enemiga, los Insectores (Buggers).
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Hay que señalar que el libro entero está repleto de basura militarista, con un intento final de redención que no alcanza para mandarla abajo de la alfombra. Abundan los ejemplos: la eterna disputa entre el Honor y la Victoria (“Yo no luché con honor […], luché para vencer”); la necesidad de la violencia como justificativo que borre cualquier prurito moral ante el asesinato (“el poder de causar dolor es el único poder que importa […] si no eres capaz de matar entonces siempre estás sometido a los que sí son capaces, y nada ni nadie te salvará”); el “conoce a tu enemigo” de Sun Tzu, que lleva a Ender a estudiar videos de viejos combates contra los Insectores; sentencias como “no hay más maestro que el enemigo”…, entre muchos otros.

“Pero la historia transcurre en una academia militar, ¿qué esperabas?”. De acuerdo, es sólo que por momentos se hace insoportable volver a esos clichés de subordinación y valor: el “superior-cabrón-severo-y-exigente-aunque-noble-y-justo”, el “soldado-que-aquí-no-vale-ni-mierda-pero-que-igual-se-gana-su-lugar-a-base-de-esfuerzo-lealtad-y-hablar-sólo-cuando-le-preguntan”… estereotipos vistos mil veces en películas yanquis sobre la entrada a las fuerzas armadas. Por momentos el libro de Card parece una guía espiritual para sobrellevar la conscripción; y en efecto, según aseguran aquí, El juego de Ender integra las lecturas sugeridas para los marines norteamericanos, dato que no lo vuelve muy simpático ante mis ojos (por suerte, lo supe después de terminado el libro). Imposible evitar las suspicacias ni dejar de preguntarse por la relación entre publicar un libro así en la era Reagan y recibir tantos premios.

En síntesis, aunque por momentos cuesta imaginar a Ender y a sus hermanos, de tan corta edad, en el rol que Card les asigna —el de líderes militar, intelectual y político del planeta entero—, El juego de Ender es una lectura muy fluida y por momentos atrapante, en buena parte gracias a un comienzo de probada efectividad y a su posterior estructura de videojuego. Si bien las ideas de Card no son particularmente nuevas ni atractivas, el argumento persuade y en las últimas páginas tiene un par de giros que sorprenden, lo cual hace que valga la pena leer el libro hasta el final.

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PD. En el sitio de Oscar Chichoni puede corroborarse que la ilustración de esta portada de Ediciones B (Zeta Bolsillo-Nova) había sido concebida inicialmente por el ilustrador argentino para una edición (de Minotauro) de la novela Neuromante, de William Gibson.

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11 pensamientos en “El juego de Ender, de Orson Scott Card

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  4. Vaya cagada lo de la portada; le estaba intentando buscar sentido a esta, suponiendo que era el terminal al que se conectaba Ender, pero se supone que era para otro libro.

    Buen comentario.

  5. Jaja. A mi me encanta la ilustración aunque no encaje del todo con el libro, pero no podía encontrar quien era el dibujante. Así que agradezco el dato. Por cierto, respecto al libro, que me gustó mucho, dejando de lado obviamente ese aspecto militarista, lo que más me gustó (o una de las cosas que más me gustaron) fue la descripción de las batallas en la, valga la redundancia, “Escuela de batalla”. Me parece que ese es otro detalle que hace interesante al libro: la manera verosímil en que presenta el “juego” y cómo funciona la mentalidad estratégica de Ender. Dicho de otra manera: si no fuera porque lo están entrenando para la guerra, uno podría fácilmente pensar que tiene ahí a un Messi o un Ginóbili, personas capaces no sólo de llevar a cabo jugadas increíbles con una precisión casi inhumana, sino que, como se decía de Maradona, tienen una visión de juego incomparable que les hace ver más allá que cualquier otro. Pero bueno, eso es ya un delirio mío. ;)

  6. Nicolás: coincido, el juego está muy bien descripto, su acción es muy vívida. Ahora, lo de Ender como crack funciona bien, claro, pero convengamos que es un lugar común para “el héroe”: ser un banana que se las sabe todas… ¿Y si nos lo mostraran fallando, alguna vez? ¿No aumentaría la tensión en los siguientes enfrentamientos? Como decís, quizás sea un delirio mío. Saludos.

  7. si no eres capaz de matar entonces siempre estás sometido a los que sí son capaces, y nada ni nadie te salvará” con respecto a esa frase , no te parece que asi es el mundo real quitando lo de matar claro , si uno no puede derrotar o hacerse respetar siempre estaras sometido a lo que quieran otros y asi se resume la triste realidad , y la verdad lo de harry potter sobra ya que esta obra fue publicada mucho despues que los juegos de ender ademas el señor orson siempre dejo claro que el no realizo el juego de ender para publico juvenil lo que sucede es que la historia a atraido esa clase de publico , lav erdadera historia sucede despues de los juegos de ender con Ender en el Exilio ya que según el los juegos de ender ,es en si el oscuro pasado de ender ademas el mejora esas ideas de la victoria a toda costa al convertirse al ser por asi decirlo la voz de los muertos , la verdad no se si estas leyendo desde una mala perspectiva el libro o que no te gusta y le estas haciendo una critica basada en tus prejuicios.

  8. Estimado don nadie:
    • Quitando “lo de matar”, la frase ya no diría lo que propone Card en su libro. Él habla de matar o morir, como si no hubiera otras salidas. Un acuerdo de paz, por ejemplo.
    • “Derrotar” y “hacerse respetar” no son equivalentes. Son muchos los contextos vitales en que una persona puede hacerse respetar sin tener que “derrotar” ni recurrir a la violencia.
    • Lo de Harry Potter: tanto lo de las fechas de publicación como el uso relativo que hago de esa comparación está aclarado en el texto, poco después de la sinopsis propuesta. Relea.
    • No importa lo que haya planeado “el señor Orson” para su libro; importa lo que pasó entre el libro y sus lectores. Swift tampoco escribió su Gulliver para niños, y sin embargo la mayoría de las ediciones actuales son para ellos. Nadie sabe cuál será el destino final de sus obras.
    • “Mala perspectiva”, “crítica basada en tus prejuicios”, etc.: 1) Leo desde el único lugar desde el que cualquiera puede leer, que es su gusto y conocimiento como lector; y 2) argumento con honestidad sobre lo que pienso del libro. Ambas cosas conforman un juicio personal, susceptible de ser rebatido con otros argumentos, claro. Saludos.

  9. El juego de ender se trata sobre la guerra asi que lo de matar estaría bien puesto aunque en la parte moral no,es decir fue la idea del escritor y yo creo que muchos cometen el error de odiar el juego de ender por que no ven profundamente lo que es, yo creo que el personaje de ender es la representación del la naturaleza humana u que aunque algunos reneguemos y nos sintamos insultados asi somos los humanos , hacemos con todo lo que creamos peligroso para nosotros sin pensarlo dos veces llegamos y lo destruimos así como ender hizo con los fórmicos . Lo que realmente te quise explicar es que no entendiste la historia , orson creo a ender al principio con esa personalidad de soldado pero en los siguientes libros vemos a un mejor ender , a un ender mas defensor que destructor y que antes de atacar se plantea varias veces si en realidad es necesario y tratando de encontrar una solución que llegue a la paz ,por eso escribio la voz de los muertos por que el se arrepentía en si de lo de “si no eres capaz de matar entonces siempre estás sometido a los que sí son capaces, y nada ni nadie te salvará” es cambia su perspectiva de esto y el mismo se auto nombro un xenocida comprendes , si a ti te pasa lo de muchos que odian al autor por sus ideas aparte del libro cpmo que es un homofobico y esas cosas , eso ya es tu problema.

  10. Nadie, la reseña es sobre el primer libro, no sobre la saga completa: lo que haga el personaje después no resignifica mi lectura de este libro (aunque si, como decís, “se arrepiente”, entonces admitís que su filosofía en este primer libro tiene un componente digno de ser revisado moralmente).

    Decirme “no entendiste la historia” es de una gran soberbia de tu parte. ¿Tanto te cuesta aceptar que alguien haya leído el mismo libro que a vos te gusta sin que le haya gustado tanto, y que lo diga sin mala fe? En fin, no pretendo convencerte de nada. Dejo el asunto acá.

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