El sentido interrogativo, de Padgett Powell

Por Martín Cristal

¿Me repite la pregunta?

Padgett-Powell-El-sentido-interrogativo¿Escuchaste hablar de Padgett Powell, un escritor nacido en Florida, en 1952? ¿Me creerías si te dijera que yo sí sabía algo de él antes de descubrir El sentido interrogativo, un libro suyo que, salvo por el título, se compone exclusivamente de preguntas? ¿Te parecerá relevante que eso que sabía sobre él sólo fuesen ciertas recomendaciones para escritores, entre las que Powell sostiene que la escritura siempre debería “1) estar viva; 2) ser sorprendente; 3) obedecer principios de economía, brío, etcétera; 4) valer la pena (usualmente en términos de que ‘haya algo en juego’); 5) pagar (es decir, resolverse)”? Ahora bien, ¿dirías, a priori, que esas premisas son apropiadas para juzgar un libro tan raro como El sentido interrogativo? ¿Vas a seguir leyendo para informarte un poco más antes de contestar la pregunta anterior?

Sabiendo tan poco sobre Powell, ¿hubieras levantado, como yo, su libro entre todos los de la librería? ¿Hubiera incentivado tu curiosidad el descubrir que sólo contiene preguntas, o te hubiera parecido una idea con cierta gracia aunque facilona, de esas que quizás te sacan una sonrisa condescendiente? ¿O tal vez te decantarías por la cómoda posición intermedia de “todo depende de qué tan bien esté hecho”?

¿Te dije ya que el libro también tiene, como subtítulo, una pregunta, y que esa pregunta es “¿una novela?”, de manera que —aunque no afirme que esto sea una novela— Powell anima al lector a considerar dicha posibilidad, e incluso lo lleva a pensar qué carajo es una novela hoy? ¿No es hora de que dejemos de usar la etiqueta “novela” para cualquier libro que no sepamos en qué género empaquetarlo, visto que, si seguimos así, el término “novela” cada día significará menos, hasta que finalmente ya no designe nada en particular? ¿Por qué no llamar a este libro —y a los de David Markson (tan de moda), o a los famosos Me acuerdo de Joe Brainard y de Georges Perec— sencillamente “catálogos”? ¿Votarías a favor de un nombre así en un congreso de literatura donde se discutiera el tema? Si no, ¿qué nombre propondrías?

Padgett-PowellAl leer a Powell, ¿responderías cada pregunta antes de pasar a la siguiente, o te dejarías llevar por el ritmo de su concatenación sin detenerte a reflexionar más que en algunas? ¿Te das cuenta de que, si las respondieras todas, el resultado podría ser también una novela, muy distinta de la conformada por las respuestas de otro lector? ¿No se parecería a un test proyectivo, a un retrato hablado como el que Marcel Proust esperaba obtener con su célebre cuestionario? Quizás Powell sí tuvo en mente a Proust, pero ¿habrá sopesado otros antecedentes posibles, como por ejemplo El libro de las preguntas, de Gregory Stock? ¿Habrá escuchado además The Question Jar Show, el álbum de esos conciertos de Mike Doughty en los que el público metía papelitos con preguntas en un frasco para que el ex vocalista de Soul Coughing, entre tema y tema, las contestase todas, incluso las más absurdas, que son las que más hacen reír a la gente?

¿Te sorprendería que un libro así pueda hacerte reír, no sólo por la variedad con que Powell formula las preguntas, sino también por su alternancia entre profundidad existencial y trivialidad deliberada? ¿Te gustaría leer algunos ejemplos del propio Powell? Si las entrecomillo y las destaco, ¿entenderás que las que siguen son preguntas de él, y no mías?:

“¿Sigue utilizándose en alta mar el semáforo de banderas o tal vez ha caído en desuso con la llegada de la era digital? ¿Te sentirías aliviado por el resto de tus días si te exonerasen de una grave acusación o acaso te sentirías mancillado para siempre? ¿Entiendes exactamente por qué es humorística la frase ‘Es tan divertido que me olvidé de reír’? ¿Verías las cosas de otro modo si notases que estas preguntas están locas por ti? ¿Y que tal vez, en cierta medida, son independientes de mí? ¿Que en realidad son como unas zombies del sentido interrogativo? ”.

Entonces, ¿qué te parece? ¿Te desilusionaría ahora que te dijera que, por ser un libro hecho en España, no será fácil que lo consigas en Córdoba? ¿Y que, por lo mismo, la traducción puede ser un poco molesta? Así y todo, ¿no valdría la pena buscarlo, dado el entusiasmo de esta humilde recomendación? ¿Es válido hacer una reseña así, y no me refiero al hecho de que esté íntegramente formada por preguntas, sino al de que trate de emular el estilo con que está escrito el mismo libro que comenta? ¿Resulta útil para el lector de la reseña? ¿Quién lee esta reseña? ¿La leyó completa hasta acá o fue salteándose partes cuando ya entendió “cuál era el chiste”? ¿Haría lo mismo con el libro de Powell? ¿Lo usaría como oráculo? ¿Lo leería en voz alta con su pareja, arriesgándose a descubrir mil desavenencias entre ambos? ¿Lo sacaría en reuniones sociales, obligando a sus invitados a contestar lo que el azar designase para cada uno? ¿Te daría miedo leer un libro como éste? ¿Cómo estás hoy?

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El sentido interrogativo. ¿Una novela?, de Padgett Powell. Alpha Decay, 2012. 160 páginas. Recomendamos este libro en “Ciudad X”, La Voz (Córdoba, 5 de junio de 2014).

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4 pensamientos en “El sentido interrogativo, de Padgett Powell

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