Mil surcos: presentación en Córdoba, por Adrián Savino

Adrian-Savino-Martin-Cristal-Mil-SurcosFoto: Alejandra Baldovin.

El martes pasado presentamos Mil surcos en Córdoba. Agradezco a todas las
personas (más de un centenar) que se acercaron al MUMU para la ocasión.
También, muy especialmente, al DJ Jerónimo Saer por su música y generosidad,
y a Adrián Savino, por su impecable presentación del libro.

[…]Esta novela asume la memoria familiar como lo que ésta, en el fondo, nunca ha dejado de ser: una ficción doméstica para consumo de abuelos, padres, hijos, primos, etc. Imprecisa, contradictoria, sesgada, y lo que es peor, en absoluto consciente de su naturaleza ficticia. En este libro, en cambio, y pese a su origen familiar, la ficción se asume sin vueltas como tal: ficción propiamente dicha, y satisfecha de serlo. Nada que ver con esos sucedáneos poco confiables a los que llamamos no ficción o memorias, esos relatos que dos por tres nos quieren vender como “lo verdadero” o “la vida real”.

El lugar desde el que Martín elige novelar la memoria familiar, es uno en el que las historias (con minúsculas) entran en turbulento contacto con la Historia (la de las mayúsculas). Pero este vínculo no responde aquí a una fórmula genérica, ni a ningún otro molde por el estilo. En Mil surcos la Historia no es un mero telón de fondo para escenas trilladas y rutinarias, sino que ambas, las historias y la Historia, aportan ambas en partes iguales con la imaginación novelística, para operar las tres juntas sin otras reglas que las que define, se impone y propone, un autor. […]

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Mil surcos: la novela se presenta hoy

Presentacion Mil-Surcos-en-MUMU-Cordoba

Mil surcos: adelanto del capítulo 1

mil-surcos-libro
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Aquí se puede leer un adelanto
del primer capítulo de mi nueva novela,
Mil surcos (Caballo Negro Editora, 2014):

Leer el primer capítulo

La presentación será el próximo
martes 18 de noviembre, a las 19 horas,
en en el Espacio Cultural MUMU (Museo
de las Mujeres: Rivera Indarte 55, Córdoba,
Argentina). En la mesa estará conmigo Adrián Savino. Nos vemos ahí.

Mil surcos, nueva novela

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martin-cristal-mil-surcos

Contentísimo: después de mucho trabajo,
Caballo Negro Editora publica Mil surcos.

Esta nueva novela obtuvo una mención del
Fondo Nacional de las Artes 2013. Integra la tetralogía novelística
que inicié con Las ostras (sin ser una continuación o una saga:
ambos libros pueden leerse en forma independiente).

La presentación será el día
martes 18 de noviembre, a las 19 hs.,

en el Espacio Cultural MUMU
(Rivera Indarte 55, Córdoba, Argentina).

Adrián Savino dirá unas breves palabras.
¿Nos vemos ahí?

El empapado Riquelme, de Francisco Mouat

Por Martín Cristal

Huesos en el desierto

Francisco-Mouat-El-Empampado-Riquelme“Empampado”, según el Diccionario de voces del norte de Chile, significa “perdido en el desierto, desorientado en medio de la pampa”. En 1956, Julio Riquelme, humilde portero del Banco del Estado chileno, sube a un tren en Chillán para hacer un viaje de cuatro días hacia Iquique. Va al bautismo de uno de sus nietos, lo que de paso servirá de reconciliación con uno de sus hijos. Allá también estará su ex esposa, a quien no ve desde hace años.

Riquelme nunca llega a Iquique. La última estación donde algún pasajero recuerda haberlo visto es Los Vientos: una desolada parada técnica de pocos minutos en el desierto de Atacama. Una de sus valijas sí llega a destino. Lo buscan en las inmediaciones: nada.

Cuarenta y tres años más tarde, en el baño de un aeropuerto aparece un sobre cerrado con todos los efectos personales de Riquelme (gastados por el tiempo, pero por lo demás intactos). Los acompaña una carta anónima que da las coordenadas exactas donde encontrar, en pleno desierto, un esqueleto sin enterrar, blanqueado por el sol de cuatro décadas.

Esto resume las primeras cinco páginas de El empampado Riquelme, la crónica de investigación realizada por el periodista Francisco Mouat (Santiago de Chile, 1962). Los primeros capítulos plantean los interrogantes mayores sobre el destino del viajero, preguntas que operan como la intriga de un policial. ¿Qué le pasó a Riquelme? ¿Se tiró, se cayó, lo tiraron? ¿Por qué, ya abandonado por el tren, se internó diecisiete kilómetros en el desierto en vez de caminar siempre junto a la vía férrea?

Las respuestas quedarán en suspenso. En los capítulos siguientes, Mouat revisa el contexto: nos cuenta otras historias de empampados, o nos amplía la genealogía y las relaciones internas de la familia Riquelme (en la que cundieron toda clase de hipótesis sobre la desaparición, no todas a favor del desaparecido).

El libro pasa de la crónica llana de los hechos a la crónica de la investigación en sí: Mouat va apareciendo cada vez más dentro de su propio relato. Entrevista a ex compañeros del Banco, revisa la prensa de la época, sondea los archivos del registro civil; la potencia de las preguntas abiertas es tal que el lector sigue adelante aunque alguno de estos pormenores pueda resultarle accesorio. El libro también abre una dimensión fuerte referida a las relaciones filiales: incluye una interesante análisis psicológico y una digresión sobre la relación de Mouat con su propio padre.

El lector puede temer que la investigación sólo amplíe el lienzo contextual, sin llegar a una definición sobre el misterio de Riquelme. Por eso vale advertirle que, en los capítulos finales, sí recibirá noticias reveladoras de buena fuente (y luego otras de una fuente no tan acreditable, aunque pueden tomarse como especulaciones verosímiles). Esas noticias despegarán —del amplio fondo de sospechas— las hipótesis más plausibles sobre qué puede haber hecho que el pobre Riquelme termine como aquel rey de Borges: entrampado en el laberinto sin paredes que es todo desierto.

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El empapado Riquelme, de Francisco Mouat. Crónica periodística. Libros del Náufrago, 2011. 140 páginas. Recomendamos este libro en “Ciudad X”, La Voz (Córdoba, 7 de febrero de 2013). Adrián Savino me regaló este libro, y también lo reseñó en su blog.

Quince narradores de Córdoba antologados en No Retornable Nº 8

Acaba de publicarse el Nº 8 de la revista on-line No Retornable. Su directora, Sol Echevarría, lo presenta diciendo —entre otras cosas— lo siguiente:


“En este número, decidimos hacer un
dossier de narrativa cordobesa porque a veces, desde Buenos Aires (capital mundial, etc., etc.), nos centramos demasiado en la producción local. Creemos que los autores seleccionados dan cuenta de cierta tendencia estética en la narrativa contemporánea de la provincia de Córdoba, con sus variedades y excepciones, que es interesante”.

El dossier incluye cuentos de Eugenia Almeida, Cuqui, Pablo Dema, Sergio Gaiteri, Pablo Giordano, Luciano Lamberti, Pablo Natale, Eloísa Oliva, Martín Pachetta, María Pousa, Javier Quintá, Adrián Savino, Ramón Sisterna y también uno escrito por un servidor. Bon appétit.

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PD. Alguna vez comenté en este blog mis dificultades para traducir el epígrafe de Shakespeare que abre este cuento…

Lecturas en Río Ceballos

Por Martín Cristal

El sábado 24 de octubre, unas veinte personas nos encontramos en La Lucinda, Río Ceballos, para disfrutar de una serie de lecturas que Federico Racca organizó en su casa de las sierras chicas.

Al aire libre, entre los mates y las facturas que repartieron Cande y Cristina, arrancó leyendo el propio dueño de casa. Racca abrió la tarde con algunos poemas de Glauce Baldovín, en los que las palabras miedo y veneno resonaron con singular fuerza.

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Después, a pedido del público, siguió con las primeras páginas de su novela Los leprosos, escrita en un portuñol tan probable como inventado, tan creativo como bello de oír:


Yo, el Aleijadinho, hijo do juez do ofício de carpinteiro Manuel Francisco Lisboa y de uma escrava de nome Isabel, nací en la Vila Rica, hoy chamada Ouro Preto.

Aprendí el oficio de meu pai Manuel y por su intermedio fui aceitado en la logia de carpinteiros y constructores. Disfruté de placeres y trabajé. Meus obras, inmortales dicen, adornan as calles y as igrejas de Congonhas, Sabará, Ouro Preto y otros pueblos de Minas Gerais, meu longa tierra.

Yo, el Aleijadinho, cuento meus histórias en la fronteira entre lo hispano y o luso, entre a Europa y la indiarada, entre o tupi y la Nova Andalucía.

Después fue mi turno. Leí un cuento inédito que, de haberse gestado a tiempo, podría haber formado parte de Mapamundi (2005). De paso comenté las dificultades para traducir el epígrafe de Shakespeare con el que empieza ese cuento. A quien escribe nada lo halaga más que un lector atento; ser escuchado con tanta amabilidad fue un verdadero placer.

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Al terminar mi parte, el aire ya amenazaba con ponerse frío, por lo que las lecturas se trasladaron al interior de la casa. Adrián Savino siguió con un cuento de su propia cosecha, inédito, redondo y divertidísimo: “Doble yema”. En varios momentos logró arrancar la risa de todos los que escuchaban.

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El mate fue relevado por el fernet y el tinto. Así todos estuvimos listos para escuchar a Paula Oyarzábal, que compartió con nosotros un poema recién sacado del horno: “Pájaro que sangra no muere”.

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Mientras Paula fumaba y leía, nuestro pulso se ajustó a la cadencia de su voz, la atmósfera bajó un cambio para hacerse más densa y el sol terminó de perderse tras las sierras.

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Entonces hubo que prender una lámpara para que Carlos Schilling leyera un capítulo de su nueva novela, inédita: Números primos. Antes nos resumió algunos rasgos generales de la trama y nos explicó la estructura de la novela, simétrica y rigurosa.

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Sergio Gaiteri cerró la serie con dos cuentos de su autoría, recién escritos: “Primer verano”, cuyos personajes son unos amigos que se juntan regularmente a comer un asado (el cuento estaba dedicado a sus amigos presentes en el encuentro); y también “Lona”, más breve, en cuya anécdota aparece un registro humorístico al que Gaiteri no nos tiene acostumbrados, pero que cayó justo para dejarnos un muy buen sabor de boca sobre el final de la velada.

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Ese final no fue el final: abusando de la amabilidad de los anfitriones, el encuentro devino en un potente asado. Nos fuimos de La Lucinda a las tres y media de la mañana, agradeciendo a Federico y Cande su hospitalidad y con la esperanza de que más encuentros como éste se repitan en Córdoba.