Lo mejor que leí en 2019

Por Martín Cristal
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Van en orden alfabético de autores; esto no es un ranking. Figura el link a la correspondiente reseña, si es que la hubo en este blog. Aquí están los libros que más disfruté leer en 2019:

  • The Power, de Naomi Alderman [leer reseña].
  • The Game, de Alessandro Baricco.
  • Sabrina, de Nick Drnaso.
  • Breves respuestas a las grandes preguntas, de Stephen Hawking [leer reseña].
  • Umami, de Laia Jufresa [leer reseña].
  • La masacre de Kruguer, de Luciano Lamberti [leer reseña].
  • Esa chica, de Lilia Lardone.
  • La asesina de Lady Di, de Alejandro López.
  • Aniara, de Harry Martinson.
  • Doscientos canguros, de Diego Muzzio [leer reseña].
  • Las esferas invisibles, de Diego Muzzio.
  • Ventiladores Clyde, de Seth.
  • Barrio chino, de Fernando Stefanich.
  • Casi invisible, de Mark Strand.
  • Fabricar historias, de Chris Ware [leer reseña].

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Umami, de Laia Jufresa

Por Martín Cristal

Vidas privadas

Umami, de Laia Jufresa (México, 1983), es una novela coral cuyos personajes son vecinos en una privada de la Ciudad de México.

Las viviendas en la privada Campanario están identificadas con “los cinco sabores que puede reconocer la lengua humana”. A las casas Dulce y Salado las ocupa la familia de Ana, hija de músicos de la Sinfónica que quiere sembrar una milpa en el patio; su hermana menor se ahogó tres años antes en un lago de los Estados Unidos.

En Amargo vive la xalapeña Marina, pintora y estudiante de diseño, muy sensible a los colores, pero frágil psicológica y emocionalmente.

El dueño de la privada, el antropólogo retirado Alfonso Semitiel, vive en Umami (quinto sabor con el que los japoneses definen a “lo delicioso”). Gran conocedor de los cultivos prehispánicos, Alfonso es viudo y pasa sus días escribiendo sobre su mujer, Noelia, cardióloga michoacana que falleció por las mismas fechas en que se ahogó la hermanita de Ana.

Estos duelos simultáneos y las estrategias para sobrellevarlos trazan lazos de afecto entre estos vecinos. Las voces y puntos de vista, alternados desde cinco años distintos (y con las mujeres siempre en primer plano), abarcan también el de la niña ahogada, Luz, que narra el presente previo al accidente en el fatídico 2001; y el de una amiga de Ana, Pina, que vive con su padre en la casa Ácido, y cuya madre la abandonó en 2000.

La prosa de Jufresa es fresca, vital, llena de humor y de particularidades en los sobreentendidos y las expresiones de los personajes. Y sobre todo, es también mexicana hasta las cachas (aunque la autora viva actualmente en España).

“Todo lo sabemos entre todos”, dice Alfonso Reyes en el epígrafe. Como suele ocurrir con los buenos relatos corales, el lector de Umami tiene una perspectiva privilegiada al poder superponer todos los puntos de vista narrativos alternados, y así tejer una visión completa de su cotidianeidad, de sus mitologías privadas y de su manera de sobrellevar las pérdidas y el paso del tiempo.

 

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Umami, de Laia Jufresa. Novela. Literatura Random House, 2014. 240 páginas.