La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski (I)

Por Martín Cristal

Más grande por dentro que por fuera

Mark-Z-Danielewski-La-casa-de-hojasLa casa de hojas, de Mark Z. Danielewski (Nueva York, 1966) demoró trece años en aparecer en castellano: supongo que nadie estaba dispuesto a asumir los esfuerzos de traducción y edición que supone publicar una novela así.

Finalmente salió en España —con gran interés de la crítica— gracias al trabajo de las editoriales Alpha Decay y Pálido Fuego (que seguirán editando otras obras de Danielewski). El solvente traductor es Javier Calvo. Llegamos al libro por la insistencia del amigo René López Villamar, quien lo comentó tempranamente con tanta pasión y conocimiento que acabó siendo el revisor de la maqueta en castellano.

Basta hojear sus 710 páginas para apreciar lo titánico de esta coedición. La casa de hojas es un libro de diagramación no convencional, intransferible —por ahora— al formato electrónico. Danielewski trastoca el género del terror y lo trasciende mediante una estructura y recursos visuales de corte experimental. Resulta inevitablemente posmoderno (y, quizás por eso, un tanto demodé) en su manera de licuar toda clase de variantes visuales: hay diferentes tipografías alternadas, según qué narrador escribe; hay párrafos invertidos, espejados, tachados, inclinados; hay cajas de texto con distintas formas, marcos, orientaciones y tamaños; hay páginas con una sola línea, y otras cargadísimas de letra enana; hay textos en braille, pentagramas musicales, esquemas, fórmulas físicas, guiones de cine, poemas, cartas, historieta, fotos, collages; hay tintas de colores (la azul, siempre, para la palabra “casa”, sin importar dónde aparezca ni en qué idioma).

¿Caprichos? A veces lo parecen (ya ahondaremos sobre esto más adelante), pero en la mayoría de los casos esas piruetas apuntalan el sentido de la historia, sintetizable en cuatro círculos concéntricos:

  1. Johnny Truant, un tatuador de Los Ángeles limado por las drogas y la vida, explora los papeles de Zampanò, un vecino viejo y ciego, que acaba de morir.
  2. Así como Truant se obsesiona con esos papeles, en ellos Zampanò dejó constancia de su propia obsesión: un documental, El expediente Navidson, sobre el que escribió un ensayo erudito, plagado de citas y referencias.
  3. El documental fue rodado años antes por Will Navidson, ex fotoperiodista, en una casa de Virginia a la que se mudó con su esposa e hijos. Su intención era recomponer un tejido familiar dañado, pero en el camino se encontró con que…
  4. …la casa de Ash Tree Lane evidenciaba una anomalía: algunas habitaciones resultaban más grandes por dentro que por fuera. Cuando en una de las paredes apareció una puerta hacia un amenazante pasillo negro (sin que por fuera la casa mostrase ninguna alteración), el documental de Navidson se volcó a la exploración de ese nuevo territorio, cada vez más extenso: un misterio oscuro, helado e insondable.

O bien, detallando un poco más la cosa…

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En resumen: notas erráticas y digresivas (de Truant) sobre un ensayo pormenorizado (de Zampanò) sobre un documental inquietante (de Navidson) sobre un lugar aterrador (la casa “de hojas”: una posible explicación para dicho apodo se encuentra en uno de los poemas de Zampanò). En esta mediación de fuentes sucesivas para el relato —y también en el supuesto registro documental—, la novela se relaciona con una película estrenada poco antes de su publicación: El proyecto de la bruja de Blair.

Si bien la estructura y sus artificios visuales atraen en primera instancia al lector, es la historia de la casa y su exploración la que interesa una vez que se ha superado la sorpresa formal. Sin embargo, la importancia de dichos experimentos no puede soslayarse: sin esa faceta crucial, La casa de hojas sólo sería una (llana) historia de terror más sobre el tópico de la casa “embrujada” o “encantada”.

[Continúa en el próximo post.]

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La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski. Novela. Pálido Fuego-Alpha Decay, 2013 [2000]. Traducción de Javier Calvo. 710 páginas. Con una versión más corta de este texto —que acá en el blog continuará en dos posts más—, recomendamos este libro en “Ciudad X”, La Voz (Córdoba, 6 de febrero de 2014).

Blogday 2010

Por Martín Cristal

El año pasado me enteré de la existencia del blogday, un día en el que los blogueros del mundo recomiendan otras bitácoras que les parecen interesantes. Aquí van mis recomendados para 2010.
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Hablando del asunto:
OK, sí: estoy devolviendo la gentileza… pero es que, justamente, la gentileza —algo que no abunda— es uno de los rasgos principales del blog colectivo que coordina Matías Fernández. Noticias, reseñas y comentarios de lo que pasa en el ámbito editorial y literario de Argentina (más específicamente de Buenos Aires, si bien muchas veces se extiende al resto del país y el universo). Un espacio ameno y amable, en general más de difusión que de discusión, aunque cada tanto se arma alguna. Cabe destacar el buen nivel de sus colaboradores, que aportan entrevistas, desgrabaciones de encuentros literarios, reseñan obras literarias e historietas.

http://www.hablandodelasunto.com.ar/

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Teoría del Caos:
Lo que me gusta del blog de René López Villamar es que la curiosidad de su autor no se mantiene incontaminada dentro del campo literario mexicano, sino que también abreva en la literatura de otros países, y no sólo en la literatura: René tiene interés en otros ámbitos de expresión contemporáneos, como los juegos de rol, sobre los que demuestra gran experiencia. Incluso lleva adelante un proyecto editorial propio para producir esta clase de juegos (muy avanzandos ya respecto del viejo arquetipo de Dungeons & Dragons, tal como aprendí en su propio blog). El e-book también tiene un lugar especial en sus reflexiones. Notas breves se alternan con entradas más extensas en una plantilla pulcra y muy legible. Para seguir.

http://teoria-del-caos.blogspot.com/

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Club de traductores literarios de Buenos Aires:
Se autodefine como un blog cuyos participantes y destinatarios “son todos aquellos interesados en la traducción literaria y de ciencias sociales”. Su objetivo —dice— es “informar y presentar temas de discusión, tanto técnicos como administrativos, ligados a la profesión”. Hace algunos meses lo descubrí cuando su administrador, Jorge Fondebrider, me pidió reproducir un artículo de El pez volador sobre las dificultades en la traducción de los Nueve cuentos de Salinger. El artículo reproducido en el Club generó una discusión muy interesante. El nivel de los comentarios es excelente; seguramente se debe a la especificidad del blog, la que sin duda alguna es su mayor capital.

http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.com/

El lamento de Portnoy: desde España y a partir de 2004, Javier Avilés ofrece críticas, reseñas y ensayos de alto nivel sobre literatura y cine. Lo que más me gusta es la originalidad de su mirada y la actualidad de los contenidos (y también al revés: muchas veces lo que me conecta es la originalidad de los contenidos —cosas que no encontramos en otros blogs— y enseguida la mirada actual de Avilés sobre esos temas). Las obras de Roberto Bolaño, William Faulkner, Philip Roth y Enrique Vila-Matas han sido extensamente comentadas. Como se ve, buen gusto es lo que sobra.

http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/

\: Sólo eso. Un blog hermoso y mínimalista. Blanco, limpio. De hoy. ¿Cuánto vale una imagen y cuánto una palabra? Aquí las palabras son pocas pero lo dicho es mucho. Cuanto más despacio se lo recorra, más jugo se le saca (el que mira tiene que tra-ba-jar). Lo descubrí a través de un comentario en otro blog; estaba firmado por “Rosana”. Es todo lo que sé de este blog, y tal vez no haga falta más. De todos modos, la dirección delata que alguna vez —¿por tiranías de blogger?— este cuaderno virtual tuvo otro nombre. Enemigos de lo abstracto, abstenerse.

http://espacioadyacente.blogspot.com/

Por supuesto, recomiendo también cualquiera de los enlaces que están en el blogroll de El pez volador. —>