Preparación para el amor, de Leticia Obeid

Por Martín Cristal

Leticia-Obeid-Preparacion-para-el-amorÉste es el texto que escribí para la presentación de Preparación para el amor, novela de Leticia Obeid (Caballo Negro, 2015). 8 de julio de 2015, en L’Ecole Bon Appetit, Ayacucho 333, Córdoba. 

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En Preparación para el amor, segunda novela de Leticia Obeid (Caballo Negro Editora, 2015), una artista argentina —que se mueve en el universo de las artes visuales pero que también escribe— conoce a un joven cineasta palestino que está de paso por Buenos Aires. No son Scherezade y Onur y no comparten mil y una noches. Sólo pasan juntos trece noches, las suficientes para enamorarse. ¿Se enamora la artista realmente de ese hombre en particular o simplemente estaba “con ánimo de amar”, tal como titulaba Won Kar Wai una hermosa película suya (In the Mood for Love)? Y el cineasta palestino, ¿estará igualmente enamorado de ella? ¿Está dispuesto a profundizar una relación, a dejarse llevar por el amor?

Parece que sí: él da clases en Berlín y, ante la inevitable separación, invita a la artista a que vaya a Alemania y pase un tiempo con él. Ella acepta encantada (literalmente). Ya conoce Alemania, especialmente Frankfurt (de sus visitas previas trata la primera parte del libro, titulada “Heidi”). Tampoco la atemoriza el invierno europeo, así que allá va ella, con todas sus estrategias de amorosa cazadora y todas las incertidumbres de una nueva presa del amor.

El texto, entonces, además de construirse mediante la lógica secuencial y acumulativa de cualquier diario íntimo, se irá entreverando con los rasgos de una crónica de viaje. Recordemos que Leticia Obeid participó anteriormente en una antología de crónicas de viaje editada por Caballo Negro, titulada Los visitantes (2011). Su crónica en ese libro era la de un viaje a México DF. Viví un tiempo en esa ciudad y recuerdo que los mexicanos tienen un dicho —toda una opinión— sobre la situación de dos amantes geográficamente distanciados. Ellos dicen: Amor de lejos, amor de pendejos. No quedar atrapados en la lógica de desearse solamente por Skype es quizás otro buen motivo para que la narradora decida viajar a Berlín.

Ahora bien, a esta artista no le basta sólo con saberse enamorada: ella además quiere saberlo todo sobre el amor. Esta ansiedad reflexiva trastoca su diario; se había propuesto escribir una página por día sin por eso circunscribirse a un tema dado, pero —de a poco y en cierta medida— el texto se le convierte en un tratado sobre el amor.

La novela se estructura en un vaivén entre el relato principal del reencuentro amoroso y una larga serie de notas (que el libro prefiere no ubicar al pie de la página como es tradición hacerlo, sino en las páginas pares; el texto central del diario se lee en las impares). Estas notas —cuya recurrencia nos recuerda vagamente a David Foster Wallace— suelen expandir el relato en digresiones ensayísticas sobre diversos temas, aunque lógicamente el tema central nunca deja de ser el amor.

A veces las notas también expanden el argumento, presentando ramificaciones del viaje o más detalles de la experiencia amorosa. Un tercer uso que Obeid les confiere es el de insertar materiales adicionales —letras de canciones, por ejemplo—, un poco como Cortázar lo hace en la tercera sección de Rayuela. En el libro también hay imágenes intercaladas entre el relato principal, un poco a la manera del escritor alemán W. G. Sebald.

Pecadora-equivocada-(1940)

Tenemos, entonces, una narración heterogénea entretejida con densa reflexión: del mismo modo en que, según nos dice la narradora, a ella le gusta organizar las actividades de cada día, este libro también mezcla las acciones “más intelectuales con las más domésticas”.

El carácter reflexivo de la narradora no logra ser refrenado ni siquiera por su analista, que le pide que deje el autoanálisis. Pero a ella la escritura le ofrece un terreno que la enfoca y que le sirve, según ella misma confiesa; y entonces, interpreta. Analiza. Se sienta y escribe cosas como ésta: “El enamoramiento es un momento anticapitalista, de puro gasto y pérdida, de potlatch y, a veces, de locura; […] después viene el amor, que es otra cosa”. Y también: “El texto enamorado […] es como una especie de conjuro para sostener un estado, una forma, extender un momento o volverlo espacio”.

Pensamientos de este tenor remiten inmediatamente a los Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes; en efecto, la referencia a ese genial diccionario del amor no tarda en aparecer en la novela. Así como es posible leer el Werther de Goethe apoyándonos en el libro de Barthes, también se puede leer el libro de Obeid a través de esa misma lente. En mi opinión, las entradas de Fragmentos de un discurso amoroso más aplicables a Preparación para el amor serían ocho:

  1. El rapto amoroso inicial (ese arrebato, que siempre se analiza en retrospectiva);
  2. Conducta (sintetizable en la pregunta “¿Qué hacer [con esto que me está pasando en este mismo momento]?”);
  3. Comprender (acción quizás mejor expresada en la frase “Quiero comprender lo que me ocurre”);
  4. Escribir (todo sobre un “inexpresable amor”);
  5. Incognoscible (lo inapresable que resulta el amor para el intelecto);
  6. Contingencias (término que abarca todos los “Acontecimientos, reveses y contrariedades”);
  7. Salidas (búsqueda de soluciones hipotéticas para las crisis amorosas); y…
  8. Insoportable (aunque esto será mejor no detallarlo aquí).

En algunas escenas puntuales figuran dos conceptos más: la Dedicatoria y la Escena (¿qué pareja de enamorados no se ha enzarzado en una escena?).

Escribe la artista en su diario: “Releo a Barthes y su Discurso amoroso porque me resulta terapéutico y reconfortante. Me siento menos idiota…”. Sería entonces su hemisferio racional el que se apoya en Barthes, en reflexionar a lo Barthes, para sacarla a flote del vaivén de sus sucesivas contradicciones amorosas.

Ese torbellino de contradicciones de esta enamorada resulta central; se manifiesta en expresiones oximorónicas, como por ejemplo (cito):

“Mi cabeza entiende que estoy hecha una tonta inteligente.”

“Anoche decidimos que me voy yo a Berlín, a verlo. A estar juntos, nomás, todo lo que se pueda. Me parece una locura, pero muy lógica…”

Dicho estado nos remite a la condición intrínsecamente contradictoria del amor, cortocircuito que Shakespeare ya pintaba en Romeo y Julieta. Temprano en la obra, Romeo define al amor con una seguidilla de hermosas contradicciones. Aquí en la traducción de Neruda:

¿Por qué el amor que riñe? ¿El odio que ama?
¡Y de la nada todo fue creado!
¡Vanidad seria! ¡Levedad pesada!
¡Informe caos de agradables formas!
¡Pluma de plomo! ¡Humo que ilumina!
¡Salud enferma! ¡Fuego congelado!
¡Sueño de ojos abiertos, que no existe!

(Podemos recurrir también a un ejemplo más cercano en el tiempo y el espacio: “Pasajera en trance”, de Charly García, canción que dice: “un amor real es como dormir y estar despierto / un amor real es como vivir en aeropuertos”. De paso ese verso nos devuelve al tema del viaje).

Así las contradicciones a las que el amor somete a esta artista. “La única independencia que tengo en este momento, con respecto a vos, es la música…”, dice ella, pero vive atrapada escuchando una misma lista de Grooveshark todo el día: es la música que le recuerda a él.

Romeo, en otra parte de la obra, también define al amor como una “locura juiciosa” (a madness most discreet). En el mismo sentido, Obeid escribe: “La obsesión amorosa […] es un estado parecido a la psicosis”.

Aun sin conocer la vida privada de Leticia Obeid, la “sensación autobiográfica” que emana del texto es alta. Esa misma sensación ya la habíamos tenido al leer su novela anterior, Frente, perfil y llanura, editada por Caballo Negro en 2013. Sabemos, claro, que difuminar las categorías de autor y narrador es uno de los juegos más frecuentados por la ficción, y también que buena parte de cualquier ficción consiste en poner una mentira muy cerca de una verdad. De ahí que esa “sensación autobiográfica” en el lector deba tomarse como una virtud del texto, ya sea por la verosimilitud lograda en la construcción de sus mentiras o por la natural honestidad con que expone sus verdades.

Cada lector podrá elegir qué creer. ¿Serán los preparativos de este viaje (o todos los viajes anteriores) la “preparación para el amor” que la espera en Berlín? ¿O será toda esta experiencia en sí misma la preparación para un amor todavía más hundido en el futuro, uno que logre equipararse con las historias de amor de nuestros abuelos, que tanto nos gusta idealizar?

Para saberlo tendremos que leer. Y dejarnos enamorar por esta novela.

La década posteada. Blogs de escritores argentinos (2002-2012), de Diego Vigna

Por Martín Cristal

La semana pasada tuve el gusto de participar, junto a Carlos Schilling, en la presentación de La década posteada. Blogs de escritores argentinos (2002-2012). El libro condensa una investigación exhaustiva que Diego Vigna realizó durante los últimos cinco años. Integra la colección Gryga, dirigida por Marcelo Casarin y coeditada por el sello Alción y el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba.

La que sigue es una versión más completa del texto que leí en la presentación (entre los agregados incluyo una “posdata” sobre El pez volador).

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Diego-Vigna-La-decada-posteada-blogs-de-escritores-argentinos-2002-2012Como escritor, Diego Vigna no es ajeno al uso del blog: desde 2006 hasta la fecha lleva adelante el suyo, Ponte una oveja; y, durante dos años y medio, supimos compartir (con él y con Alejo Carbonell) la coordinación de un blog colectivo dedicado a la producción literaria de Córdoba: El lince miope.

En su nuevo libro, de corte académico, Vigna afirma que el blog-de-escritor como “fenómeno” —así se lo tipificó desde los medios culturales— creció “empujado en mayor medida por autores jóvenes en busca de visibilidad”, “con los ojos puestos en las redes pero sin abandonar el deseo editorial”. En nuestro país, el uso de este formato digital por escritores (emergentes y no tanto) tuvo un matiz particular, ya que se dio en simultáneo a “la reformulación del campo intelectual y literario por la crisis estructural que atravesó Argentina a fines de 2001”.

De la superposición circunstancial de esa época de oro de los blogs con los gobiernos sucesivos de Néstor y Cristina Kirchner, deviene el título del libro, paráfrasis de la famosa frase con que la Presidenta calificó a dicho período (“la década ganada”). Vigna bautiza “la década posteada” al decenio “de pruebas y ‘formas’ escriturarias que alternaron y alternan entre soportes impresos y virtuales, y que, tras la crisis de 2001, se nutrió con los clichés siempre dispuestos a ser renovados: el ‘auge de la subjetividad’ y de su inscripción en distintas formas textuales de la literatura contemporánea y de otros discursos marginales a la ficción; la ‘exaltación del yo’ fomentada por las formas de expresión digitales, las ‘formas orales’ aplicadas al universo literario, en el devenir cotidiano”.

Su trabajo toma dos interrogantes como ejes:

1. Qué publicaron y publican los escritores en sus blogs, qué relaciones se pueden encontrar entre estos autores, sus publicaciones virtuales y sus obras editadas en papel.
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2. Por qué (y para qué) los escritores que ya tienen una obra publicada en papel, y que pretenden (o se encuentran en camino de) una distinción de sus obras en el seno del mercado editorial, decidieron mantener un blog periódicamente.

Teoría, autores y blogs analizados

Tras una síntesis del marco teórico que circunscribe la tarea —basado en autores entre los que se destacan Benjamin, Barthes y, sobre todo, Bourdieu (en lo que refiere al “campo” literario y artístico, y al “juego” de legitimaciones que lo define, asunto que encuentro especialmente interesante)—, llega la necesaria delimitación de su corpus de análisis. Vigna eligió centrarse en los blogs de los siguientes autores [aquí van en orden alfabético; selecciono algún extracto del análisis que le toca a cada uno en el libro, sin agotarlo en ningún caso]:

  • AGUIRRE, Carolina:
    www.bestiaria.blogspot.com | “[Su] trabajo en Bestiaria alcanzó, además de un caudal de visitas y comentarios desmesurado, distinciones internacionales […] [que] evidenciaron un camino de consagración en un universo cultural antes desconocido […]. Un aspecto básico para consagrar un trabajo en medios digitales y en red es la visibilidad exacerbada, es decir, la masividad…”.
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  • ANDRUETTO, María Teresa:
    www.narradorasargentinas.blogspot.com | “[Su] blog fue creado con el propósito de ‘subir’ sus columnas sobre narradoras argentinas escritas para los diarios […]”. “…Se convenció de abrir un blog cuando los lectores comenzaron a escribirle para que les enviara ‘las notas que no encontraban en el enlace del diario’”.
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  • BERTI, Eduardo:
    www.eduardoberti.blogspot.com | “…Su forma de vincularse [con los lectores] es desde las obras y desde los aspectos de cada autor citado que no remiten a su intimidad sino a los aspectos subjetivos o vivenciales que influencian sus textos.” [Más sobre Berti en la posdata, al final de este post].
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  • BUDASSI, Sonia:
    www.enmediodelcampo.blogspot.com | “…Una escritura [la de su blog, no la de sus libros] desatenta a la prolijidad, muchas veces catártica, acercándose a la esencia íntima del ejercicio de diario […]: el desinterés por la forma como puesta en escena”. […] “Posts breves, muy fragmentarios, con una sintaxis muchas veces confusa y sin corrección, como si el valor hubiese estado en el mismo vértigo del ejercicio. Anotaciones sobre su intimidad y su trabajo, en aquellos años como redactora del suplemento Cultura del diario Perfil”.
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  • CASCIARI, Hernán:
    www.orsai.es | www.editorialorsai.com/blog | “…el intenso recorrido de Hernán Casciari […] merecería un análisis aparte. […] Hoy Orsai es muchísimo más que un blog […]. Todo un proyecto que en un período temporal brevísimo capitalizó casi una década de trabajo en la web, obteniendo un poder de consagración nuevo, invertido”.
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  • CHEJFEC, Sergio:
    www.parabolaanterior.wordpress.com | “…no concibió a su blog como un blog sino como una plataforma donde incluir textos fragmentarios o ensayos, reproductora de una ‘cuasi inmovilidad’. […] “Prueba y ensaya en el formato blog por su carácter ‘flotante, derivado de su inmaterialidad’, intentando ‘desestabilizar’ su dinamismo”.
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  • COELHO, Oliverio:
    www.conejillodeindias.blogspot.com | “…Durante el primer año escribió fragmentos de narraciones, introducciones a textos ajenos, recomendaciones, ensayos muy breves, semblanzas políticas, y muchos de sus contenidos remitían a los rasgos de un diario…” […] “[Más tarde] consolidó su producción crítica y periodística y [su] blog terminó por convertirse en un espacio de difusión de eventos y actividades y de réplicas de sus trabajos en este sentido”.
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  • CRISTAL, Martín:
    www.elpezvolador.wordpress.com | [Ver comentario completo al final de este post, en la posdata].
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  • GARCÍA LAO, Fernanda:
    www.fernandagarcialao.blogspot.com | “…Abrió su blog por ‘practicidad’: el origen estuvo marcado (2006) por la intención de enviar notas de libros, fotos y material relacionado con la obra propia” […]. “Ha publicado muchas imágenes y posts sobre sí misma, en contexto de exposición; en [García Lao07] se la podía ver leyendo en público, como también en [García Lao08], donde publicó fotos de la presentación de su novela Muerta de hambre, firmando ejemplares y posando”.
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  • INCARDONA, Diego:
    www.diasqueseempujanendesorden.blogspot.com | “…No sólo jugó el juego de la difuminación de toda frontera entre lo imaginado y lo vivido sino que también expuso el origen de una matriz de producción, los intereses personales y literarios que luego expandiría en sus novelas incorporando otros recursos de la ficción ‘de género’” […] “…El crecimiento narrativo, fomentado por la articulación entre las cualidades del formato y sus intereses ‘de época’ […] dieron como resultado su despegue literario”.
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  • LEVÍN, Federico:
    www.moscas.blogspot.com | “…Tensó (tensa) al máximo el concepto de diario, sin romperlo. Después de un comienzo similar a sus colegas, decidió a partir de 2007 publicar un post por año, un mismo día de noviembre, narrando distintos balances de su vida en una suerte de parte anual, indefinible bajo un rótulo”.
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  • LINK, Daniel:
    www.linkillo.blogspot.com | “…Pionero en el mantenimiento de blogs, abrió Linkillo en 2003 […]. En los dos primeros años publicó cuatro posts por mes, pero en 2005 publicó 1190 posts.” […] “coherente con su posición teórica, terminó deviniendo en un espacio inconmensurable […]”. “…Vale la pena destacar las secciones ‘Diario de un televidente’, ‘Notas sobre cine’, ‘Notas sobre arte’, ‘Libros recibidos’ y ‘Método’, donde (entre tantas otras) se almacenan sus textos en torno a la crítica de obras artísticas, a comentarios sobre figuras del espectáculo y sobre productos de la industria del entretenimiento”.
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  • MAIRAL, Pedro:
    www.elseniordeabajo.blogspot.com | www.pedromairal.blogspot.com | “…El señor de abajo estaba supuestamente administrado por tres personas, dos de las cuales eran heterónimos del autor: Adriana Battu y Miguel U.; y ofreció una bio-bibliografía más seria en el otro [blog] (Pedro Mairal).” […] “…[Mairal] rescataba de la escritura en los blogs […] una cierta ‘frescura que prescinde de la intención literaria en el peor sentido de lo literario’ […], resultado de ‘bajar las pretensiones sobre la forma y la formalidad’. Eso incluye una forma del ensayo, de la experimentación, el ‘soltar la mano’”.
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  • NEUMAN, Andrés:
    www.andresneuman.blogspot.com | “Su labor parece prescindir de toda improvisación y, a diferencia de Mairal, de cualquier atisbo de incorrección. Su presencia en el campo literario, asociada con grupos editoriales de distinto calibre, premios y publicaciones en el extranjero, es pulcra e inequívoca…”. […] “…su blog remite a la idea de un cuaderno de apuntes y reflexiones, breves, que en su encadenamiento exponen una cotidianeidad.” […] “). El blog es ‘joven’ (2010), como el de Pablo Ramos. Pero a diferencia del de Ramos, es previsible”.
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  • NIELSEN, Gustavo:
    www.milanesaconpapas.blogspot.com | www.mandarinasdulces.blogspot.com | “…Ha utilizado Milanesas con papas para publicar algunos textos contextuales sobre su narrativa, publicada parcialmente, a su vez, en Mandarina”. […] “…Mandarina lleva como subtítulo “Los cuentos de Gustavo Nielsen” y reúne casi todos sus cuentos editados y algunos fragmentos de sus novelas. Había por esos años (2005) una intención de ofrecer un medio alternativo al mercado editorial…”. “[En Milanesa…] su forma de acercarse al diseño, además de las novedades literarias, se distingue por el trabajo con dibujos, croquis y proyectos (es arquitecto)”.
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  • OYOLA, Leonardo:
    www.tigreharapiento.blogspot.com | “…A pesar de que su obra logró repercusión dentro de esa misma manada de escritores-blogueros que crearon ciclos de lecturas y otras formas de vinculación, dejó de considerar al blog como un sitio adecuado para mostrar el work in progress” […]. “Dijo: ‘para difundir el trabajo de uno hay otros medios más acordes. Somos narradores, no bloggers. Hay una diferencia. Y si el blog conformó grupos o círculos de autores son endogámicos. Igual valoro el formato como algo para darse a conocer’”.
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  • PIRO, Guillermo:
    www.wimbleblog.com.ar | Pionero al igual que Link, Piro “ha ofrecido posts deslocalizados (nacionales e internacionales) y variopintos (desde noticias literarias, culturales, humorísticas, deportivas, etcétera)…”. […] “La prosa de Piro, más allá de sus artículos y columnas, terminó ofreciéndose breve: apenas se ha limitado a presentar noticias, novedades, reflexiones de terceros. Las funciones que ha reproducido durante tantos años son, ante todo, la de replicar información de otros medios, gráficos y digitales, y también la original: replicar sus propias columnas y trabajos”. […] “Dividido por secciones, y con la totalidad del archivo dispuesto al final de la plantilla, el espacio consagró su valor como portal de cultura y como herramienta de visibilidad…”.
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  • PRON, Patricio:
    www.patriciopron.blogspot.com | www.elboomeran.com/blog/539/patricio-pron | “…Mantuvo un Dossier de artículos propios que enunció más puro de lo que realmente fue y es: en su versión ‘oficial’ de El Boomerang se restringió a publicar sólo artículos, mientras que en su espacio personal sumó sutiles recursos de la autopromoción y jugó el mismo juego de sus colegas, contradiciendo su propia crítica sobre los motivos que han llevado a la pérdida del prestigio social del escritor y del intelectual en el seno social, a manos del mercado. La tensión se explicó por los reparos nacidos de querer ocupar una posición dominante y a su vez querer prescindir del mercado; éste es un ejemplo que sin embargo deslizó una ‘autoconsciencia’, la ‘mentira’ con la que el autor define la construcción de la figura de autor que tanto trabaja.”
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  • RAMOS, Pablo:
    www.laarquitecturadelamentira.blogspot.com | “[Su] búsqueda fue una interacción con las personas que lo leen, no con las que escriben. Desde ese lugar se ubicó como un apasionado de la literatura, dejando de lado los vínculos con colegas o estrategias de difusión explícitas: el foco estaba en su trabajo literario, en sus proyectos conjuntos, y en lo que opinarían los lectores de su work in progress.” […] “En su intención se notaba la importancia de obtener respuestas por lo publicado: su blog, excediendo la idea de diario, se constituyó como una plataforma de crónicas o ‘comunicaciones a los lectores’…”.
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  • RONSINO, Hernán:
    www.silabasnegras.blogspot.com | “…cambió progresivamente […] el carácter de sus publicaciones: en los primeros dos años probó con su prosa, y luego dedicó el espacio a replicar contenidos ajenos, o propios producidos para otros medios”. […] “Ronsino dijo no haberse preocupado demasiado por desarrollar su participación en el blog, en tanto mantenimiento periódico y atento: el blog no terminó de captar su interés como formato de creación y publicación”.
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  • SUÁREZ, Patricia:
    www.discretoencanto.blogspot.com | “…es quien mejor representó el modo de transitar el camino (ida y vuelta) entre la escritura y la lectura: desde su primera intención como lectora de abrir un espacio para almacenar en forma virtual textos de terceros, hasta la consolidación posterior de estas prácticas (sobre todo durante el 2009) que, como dijo, influyen directamente en su producción”. […] “Su espacio se ha ofrecido como un baúl inmenso de retazos literarios y pictóricos”.
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  • TERRANOVA, Juan:
    www.elconejodelasuerte.blogspot.com | www.elcocinerosalvaje.blogspot.com | “…de los dos rasgos que pude reconocer en el devenir de su prosa cotidiana (la escritura aforística y el trabajo con la anécdota) el primero se ofreció con recurrencia en los últimos tres o cuatro años del blog y el segundo fue más explotado cuando […] las redes sociales no estaban tan popularizadas…” […] “…Solía publicar columnas de opinión y críticas de libros… […]. En esos contenidos Terranova consolidó una prosa crítica de valor, a partir de colocarse en el espacio del lector. A diferencia de muchos textos que ofreció como ficcionales y que muchas veces no se lograban despegar del tinte anecdótico, en esta faceta el autor se destacó por una prosa lúcida, que también solía abandonar para dedicarse a ciertas provocaciones.” […] “…Una disposición recurrente en él […]: hacerse visible mediante la búsqueda del efecto”.

Para asegurar la permanencia de algunos aspectos que ilustran lo sostenido a lo largo de todo el trabajo, Vigna lo complementa con ejemplos (capturas de pantalla en PDF) referenciados online, en el blog www.ladecadaposteada.wordpress.com.
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Síntesis final

La década posteada se estructura desde lo general (la teoría introductoria sobre Arte y Técnica; las definiciones de Autor, Campo, “lo Actual” y “lo Literario”) a lo particular (Internet —ese “mundo nunca conocido del todo”—, los blogs y los blogs-de-escritores)… aunque también resulta muy interesante leerlo —o releerlo, o recordarlo— en el sentido inverso: desde la descripción minuciosa de una veintena de blogs de escritores argentinos, se amplían y se desnudan (sobre todo ante los ojos del “lector-no-escritor”) varios mecanismos del “jueguito de los escritores”: sus luchas en el plano de lo simbólico, las estrategias con las que procuran legitimar su trabajo y visibilizarlo para alcanzar más (o a ciertos) lectores y, en algunos casos, incluso para “profesionalizar” su actividad escritural.

Sintetizando bastante lo que en el libro es prolijo y pormenorizado, se puede decir que los usos generales que Vigna encuentra entre los escritores argentinos analizados abarcan el del blog como diario “éxtimo”, antes que íntimo; o como espacio para estimular la comunicación directa con los lectores; o como cuaderno de apuntes, borradores, backstages y pruebas preliminares de escritura, al modo de los extras en un DVD o en pos de ir puliendo un estilo propio a la vista de todos; o bien como archivo, en plan de “antología personal”; o como vidriera, en tanto instrumento de prensa; o como obra en sí, cuando se construyeron como producto ficcional (en el caso de las llamadas “blogonovelas”); y también, finalmente, como revista personal o portal cultural (con recomendaciones de libros, selecciones de citas, entrevistas, etc.).

Algunos autores superpusieron varios de estos usos; otros eligieron conscientemente uno solo de ellos; y otros empezaron centrados en alguno/s de esos usos pero, con el tiempo (y con la irrupción de las redes sociales, que a los blogs “les robaron el alma” vinculante y relacional), terminaron usándolo para otra cosa, o disminuyendo la frecuencia de posteo hasta, directamente, abandonarlo.

Desde El pez volador, y respecto de cualquier corpus relacionado con “lo literario”, siempre hemos apreciado más los mapas que los rankings. Eso hace Vigna: mapear, describir el abanico de usos que una constelación de escritores argentinos le dio a este formato digital durante la década que abarcó su auge.
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Cordoba-Marcelo-Barchi
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Posdata: consideraciones sobre El pez volador

Logo-El-Pez-VoladorEn La década posteada, Vigna clasifica a El pez volador en un uso cercano al que Eduardo Berti da a su bitácora (Bertigo) —el uso símil “revista personal o portal cultural”—, si bien lo distingue de ése y otros blogs por el empleo que aquí hacemos de la infografía de temas literarios. Dice en su libro:

Eduardo Berti, como el cordobés Martín Cristal, aún dedican su blog casi en su totalidad a la literatura, aunque sus nombres no ocupan el centro de atención. Sus blogs funcionan como espacios casi “serviciales”, apuntados a satisfacer el deseo de los lectores que gustan por conocer aspectos personales y anecdóticos de los artistas, críticas de libros, contextos de producción o reflexiones filosóficas. El blog de Berti (Bertigo) intentó compartir el valor de la exposición con los lectores, naturalmente a partir del criterio del autor (también editor); Berti sostiene con dedicación el vínculo con los lectores (hasta 2013 respondía a casi todos los comentarios) y también con los escritores, aunque su forma de vincularse es desde las obras y desde los aspectos de cada autor citado que no remiten a su intimidad sino a los aspectos subjetivos o vivenciales que influencian sus textos. El caso de Cristal es distinto, pero cercano en el objetivo de fondo: dedicado a la administración prolija y minuciosa de su espacio (El pez volador), sostiene el vínculo con sus lectores a partir de la atención a cada intervención en los comentarios, y con un plan de “actualización” determinado por una regularidad admirable, entre críticas y notas de color sobre la producción literaria en general, no restringida a lo latinoamericano. […]

Por el lado de Martín Cristal, su trabajo se ha distinguido de otros autores a partir de la conjunción cuidada y pensada entre la posición del escritor como crítico literario y el juego con lo visual y el diseño del espacio multimedial. Cada uno de sus posts se ofreció y se ofrece como una verdadera pieza de diseño web, pero en un sentido intensamente cultural: las imágenes tienen tanto peso como el contenido de sus reflexiones, notas y reseñas, hasta el punto de que, en la evolución de El pez volador, ha innovado en el universo de las lecturas de autor con un subgénero antes deconocido: los gráficos y mapas críticos de recorridos de lecturas, sobre todo en torno a obras literarias extensísimas. Los gráficos han intentado ilustrar las relaciones entre conceptos y momentos de las obras, casi como en un juego propio, de inquietud estética, que busca reproducir los vericuetos del acto de lectura; los mapas solían aparecer en su espacio cuando las “dimensiones” de las obras exigían otros modos de estructurar los contenidos de la crítica. Esto puede verse en [Cristal01, 02 y 03]. [pp. 153-154]

El pez volador en Fenómenos (I)

Por Martín Cristal

Síntesis de la presentación de El pez volador en el espacio Fenómenos, nuevos soportes para las letras. Feria del Libro de Córdoba (Cabildo Histórico, 18 de septiembre de 2008). Parte 1 de 2.
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Del sitio web al blog

Mi primer libro, Las alas de un pez espada, salió en 1998. En ese momento recién se empezaba a experimentar con Internet. Un amigo me ofreció hacer un sitio web (que hoy se vería muy rudimentario); yo acepté sin saber muy bien cuál podría ser su utilidad y alcances. En él pusimos algunos cuentos del libro.

Más tarde rediseñé mi sitio web tal como se ve hoy: mis libros puestos sobre un estante virtual. Uno puede “sacar” un libro y ver material relacionado con él: fragmentos, críticas… En suma: leer un poco de la obra y un poco lo que han dicho otros sobre la obra. Ese estante con “la obra completa” era un estante imposible, un estante que no podía tener nadie, porque los libros que publiqué en México no se consiguen en Argentina, y viceversa… Yo quería que pudiera percibirse ese conjunto de libros en algún lado. Ése fue el motivo para diseñar un sitio con esta forma.

En el sitio pueden leerse muestras de la obra, fragmentos. El website no es la obra: la obra son los libros reales, los textos completos en su soporte material. Me interesa el libro de verdad en manos de alguien que lee en el mundo real, abstraído, atento. El sitio web es sólo una herramienta para provocar la lectura de esos textos completos.

El sitio se enmarca en el concepto de Web 1.0; yo ya lo tenía cuando surgió la tecnología del blog, la cual se enmarca en la Web 2.0. Si yo ya tenía un sitio, ¿por qué hacer además un blog? Decidí pensar lo mejor posible para qué hacer un blog y en tal caso qué tipo de blog hacer.

Mis ideas iniciales sobre este blog figuran en su primer artículo: “Inauguración de El pez volador”. No quise hacer un blog con un material diverso cuyo único eje fuera mi persona; preferí circunscribirlo a un tema, a una forma: un diario de lectura con apuntes sobre narrativa. Esto me serviría para no viciar mi obra narrativa con cierta tendencia que tengo a la metaliteratura: concentraría mis apuntes literarios en un blog, para no poner esos conceptos en boca de mis futuros personajes. He detallado mejor todo esto en un artículo anterior: “Vida y literatura en la literatura“.

Desde aquel primer libro han pasado diez años. Ésa es otra razón para un blog como éste: hacer un corte, un balance del oficio, ver qué caminos seguir de ahora en más, dejar de soltar un libro tras otro en forma inconexa para pensar un designio para una obra completa… Pensar abiertamente sobre todo eso. Lo venía haciendo en apuntes privados, hasta que un amigo me dijo: “todo esto se podría compartir”. Me hizo ver que la experiencia podría ser enriquecedora. Esto devino en El pez volador.

Una buena pregunta

En el Nº 83 de la revista Ramona —dedicado al tema “Blogs & Flogs”—, leí un interesante artículo de Reinaldo Laddaga, titulado “Un artista se explica”. La siguiente es una síntesis apretada pero fiel de los conceptos que más me atrajeron de ese texto:

  • Eric Gans propone que la novela En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, es una precursora de los blogs. En efecto, la composición de esa novela es tan nebulosa como la de un blog…
  • Laddaga opina que Gans se equivoca al pensar los blogs sólo como si fueran diarios personales. Esto “no es, en general, lo que hacen los que mantienen blogs”. Cuando estos individuos son artistas, lo que hacen es asociar a sus obras “una multitud de materiales que Proust pensaba que era preferible dejar ocultos”.
  • “No explicarse nunca (o a lo sumo hacerlo de manera indirecta, por señas e indicios): ésta es la regla cardinal, pensaba Proust, del artista que se preciara de ser tal”. Lo contrario —explicarse— era una vulgaridad.
  • “Pero un número creciente de artistas se pone, voluntariamente, en la escena del Internet para explicarse. ¿Por qué? Debe de haber multitudes de razones. Lo cierto es que la situación normal entre nosotros es que al artista se le solicita que se explique”. En efecto, lo hace en festivales, bienales, ferias, entrevistas, mesas redondas, conferencias… Que no percibamos como una vulgaridad esa insistencia del artista en hacer acto de presencia en el lugar en que recibimos su obra, es un índice de cuánto han cambiado las cosas, dice Laddaga.
  • Hace veinte años, el axioma de la crítica era que el artista, en tanto artista, no era idéntico a la persona, en tanto persona. Sus preferencias, sus explicaciones no tenían que distraer al crítico de la lectura de su obra. Así lo preferían Foucault, Derrida, Deleuze, Lacan, Barthes… (éstos coincidían con el imaginario de Proust).
  • Laddaga opina que esos términos ya “no son particularmente útiles para analizar las maniobras de los artistas cuando se explican, y menos de los que ensayan hacer de la explicación una forma que es, me parece, lo que pasa con los blogs más ambiciosos”.

Me interesó este artículo porque, sin querer, yo estaba empezando a hacer eso en el blog: a explicarme, con la salvedad de que me pareció importante no hacerlo en el mismo lugar donde estuviera la obra, o las muestras de la obra. Me sentí interpelado sobre todo por la pregunta: ¿por qué el artista usa Internet para explicarse?

Entre “multitudes de razones”, Laddaga propone como respuesta el hecho de que hoy “al artista se le solicita que se explique”. Cierto. Aunque hacerlo no sea una necesidad del propio artista, sí le son requeridas esas explicaciones, al punto tal que casi todas las artes han incorporado esa información adicional a sus formatos más comunes: después del The End de la película, ahora tenemos los extras del DVD; en las muestras de artes plásticas están las obras colgadas en la pared y, en la misma pared, un texto en plotter de corte que explica la muestra; el cuadernito del CD trae las letras y material adicional, etcétera.

Se me ocurren veinte razones —cuyos bordes se superponen— para representar esas “multitudes de razones” que Reinaldo Laddaga sospecha en su artículo…

[Leer la segunda parte]

Citas para el bronce en el Werther de Goethe

Por Martín Cristal

Dos cosas opacan mi lectura de Werther: 1) Los arrebatos románticos del narrador me resultan casi risibles, tan emblemáticos del romanticismo que leídos hoy parecen una parodia de aquel período. 2) Me aburre la lectura de Ossian que Goethe intercala en labios de Werther: otra digresión similar a las que más tarde haría en el Fausto (las “novelas dentro de la novela” que encontramos en el Quijote no llegan a aburrir tanto como estos desvíos de Goethe). Por suerte esta lectura que Werther hace para Carlota es la única que quiebra el dinamismo general de la novela, cuyo ritmo está bien llevado por la estructura epistolar.

Olvidando esa parte y poniendo en el contexto de la época los arranques trágicos del narrador, Werther me resulta una lectura muy agradable. Lo que más rescato de Goethe como autor es la maestría con que redondea sentencias generales sobre la humanidad, el mundo, la vida… Creo que en ellas hay una gran sabiduría que se suma al conocimiento de cómo deben expresarse esta clase de ideas para que queden grabadas en el bronce de la memoria: hay que hacerlo con palabras francas, sin temor a equivocarse y sin detenerse demasiado en las excepciones que podrían hacer que el lector dude de estas “reglas generales” (a sabiendas de que el lector podrá razonarlas y luego aceptarlas o no). Al respecto, el joven Werther critica a uno de sus interlocutores de esta manera:


“…cómo lo quiero al hombre, hasta que llega a sus ‘sin embargo’. ¿Acaso no se sobreentiende que toda regla tiene sus excepciones? Pero él es así de escrupuloso. Cuando cree haber dicho algo a la ligera, alguna generalidad, una verdad a medias, no termina de modificarla, de arreglarla, de componerla, hasta que por último ya no queda nada de lo que dijo. A raíz de este suceso se explayó tanto sobre el tema que al final terminé por no escuchar lo que decía…”.

La estrategia de Goethe surge de contrariar ese estilo; así, a la hora de definir con brevedad al género humano, no desluce su gran capacidad de observación con excepciones, matices o bemoles de poca monta. Sus pensamientos resuenan con contundencia y adquieren el peso de lo verdadero; el lector queda en libertad de analizar lo dicho más tarde. En Borges, el diario de Bioy Casares acerca de su relación con Jorge Luis Borges, se lee un diálogo sobre este tema (entrada del 10 de agosto de 1956):


BORGES: “El estilo de Eliot es desesperante. Dice algo y en seguida lo atenúa con un
quizá o según creo, o le resta importancia reconociendo que en ocasiones lo contrario es cierto. A veces me parece que lo hace para llenar papel, porque hay que escribir un artículo”. BIOY: “Yo creo que es porque en cuanto dice algo teme exponerse, por haber cometido una inexactitud. A mí, por lo menos, me pasa eso, pero creo que los autores deben atenerse a hacer afirmaciones un poco audaces, en la inteligencia de que el lector comprenderá que no hay que tomar todo literalmente y contribuirá con las dudas. Por un ideal de nitidez y simplificación hay que tener ese coraje de afirmar algo a veces”. BORGES: “Goethe declaró que esas palabras como tal vez, quizá, según me parece, si no me equivoco, deben estar sobreentendidas en todos los escritos; que el lector puede distribuirlas donde lo juzgue conveniente y que él escribía cómodamente sin ellas”.

Transcribo a continuación algunos pasajes de Werther que me interesaron y dan cuenta del modo sentencioso de Goethe, de la manera en que pasa de lo particular a lo general (del “yo mismo” a “el hombre” o “la humanidad”) y viceversa. Este primer fragmento trata de la libertad y los momentos de alegría:


“El ser humano es una cosa uniforme. La mayoría emplea la mayor parte del tiempo para vivir y lo poco que le queda de libertad le asusta tanto que hace lo imposible para deshacerse de ella. ¡Oh, el destino del hombre!

”Sin embargo, la gente es buena. A veces, cuando me dejo llevar por las circunstancias y comparto alguna de las alegrías que le han quedado al hombre, como divertirse abierta y francamente en una mesa bien compartida, una excursión, participar de un baile en el momento propicio, y otras situaciones semejantes, noto que me sienta bien. Solo que en ese momento no debo pensar en todas las otras fuerzas que residen en mi interior, que enmohecen sin ser aprovechadas y debo ocultar cuidadosamente. Ay, eso sí que angustia el corazón. Y, sin embargo, el ser malentendidos es nuestro destino”.

La insatisfacción que obliga al regreso luego de muchos viajes por el mundo es el tópico sobre el cual armé mi Mapamundi (2005). Acerca de ella, dice Werther:


“Me apresuré a ir y regresé sin haber encontrado lo que estaba buscando. Con lo lejano pasa lo mismo que con lo futuro. Ante nuestra alma se halla un todo, enorme y en penumbras, nuestra sensibilidad se diluye en él al igual que la mirada. Nuestro anhelo es el de poder entregarnos por completo y dejar que nos inunde un sentimiento majestuoso, magnífico, único. Pero, ay, cuando nos acercamos, cuando el allá se convierte en acá, cuando lo que fue es igual a lo que será, entonces nos quedamos con nuestra pobreza, con nuestras limitaciones; nuestra alma sigue sedienta del bálsamo que se nos ha escapado.

”Es así como el más errante vagabundo anhela volver finalmente a su lugar de partida, y encuentra en su casa, en el seno de su amada, junto a sus hijos y en su afán de mantenerlos, la satisfacción que infructuosamente había buscado por el mundo”.

En el final de la cita anterior se oye claramente un eco de la Odisea; hay que recordar que en los días en que comienza el relato, Werther está leyendo a Homero.

Identificación total con el fragmento que sigue:


“Hoy volví a tener mi diario entre mis manos, al que tanto tiempo estuve descuidando, y me sorprendió cómo, a sabiendas, me he ido metiendo en esto, paso a paso. Cómo veía con absoluta claridad en qué estado me encontraba y sin embargo actuaba como un niño, cómo lo sigo viendo ahora todo con claridad pero sin perspectivas de corregirme”.

Werther les cuenta historias a los niños; éstos reclaman si Werther introduce variaciones en una historia que cuenta por segunda vez. De esto, Werther concluye lo siguiente:


“De esto aprendí que un autor indefectiblemente daña su obra si en la segunda edición de su libro introduce cambios, por más poéticos que sean. La primera impresión la aceptamos con agrado y el ser humano está preparado para admitir cualquier aventura; pero, al mismo tiempo, ésta le queda tan grabada que pobre de aquel que intente cambiarla o borrarla”.

A primera vista parecería que Goethe descubre reglas generales para vivir, pero no siempre es así: sólo dice lo que piensa con convicción, y entonces el lector tiende a aceptar lo dicho como una ley universal. Consideremos la última cita: el ser humano, ¿siempre está preparado para admitir cualquier aventura? No creo que todos sean “uniformes” en esto. Y, ¿no ha habido nunca autores que hayan mejorado sus obras al modificarlas en su segunda edición? Claro que los hay (lamento que los ejemplos que se me ocurren sean posteriores a Goethe: estoy pensando en Borges y en Faulkner; en Daniel Moyano, también. Por supuesto que los cambios introducidos en las segundas ediciones nunca son estructurales, sino relativos a detalles). Esos cambios, por otra parte, podrán no ser tolerados por quienes releen, pero tal vez son vitales para quienes leen al autor por primera vez en esa segunda edición.

Más citas para el bronce. Sobre la inseguridad ante el alarde ajeno:


“Cuando otros alardean delante de mí tranquilamente con su poco talento y vigor, desconfío de mi fuerza y mis aptitudes. Dios mío, tú que me diste todo eso, ¡por qué no te quedaste con la mitad para darme a cambio seguridad y satisfacción!”

Sobre quiénes son los que verdaderamente tienen la sartén por el mango:


“¡Qué necios aquellos que no ven que en realidad no es importante la posición en sí, y que los que están ubicados en el primer puesto casi nunca juegan realmente el primer papel! ¡Cuántos reyes son gobernados por sus ministros y cuántos ministros por sus secretarios! ¿Y quién es entonces el primero? Aquél, creo yo, que supera a los otros y además dispone de tanta fuerza y viveza como para aprovecharse del ímpetu y las pasiones ajenas en la consecución de sus propios fines”.

En el fragmento anterior llama la atención ese “yo creo” que viene a contradecir la teoría que el propio Goethe ha construido acerca de cómo afirmar. Más allá de eso, coincido plenamente con la idea…

Hay más. Inteligencia versus sentimientos:


“[La gente que rodea al príncipe] valora mi inteligencia y mis talentos mucho más que mi corazón, mi único orgullo, fuente sin igual de todas mis fuerzas, de toda dicha y de toda desventura. Ay, lo que sé lo puede saber cualquiera, pero mi corazón sólo me pertenece a mí”.

Del imprescindible feedback sentimental (dar y recibir):


“El amor, la felicidad, el calor y la ternura que soy incapaz de entregar, el otro tampoco me los dará, y no podré alegrar al prójimo con un corazón lleno de dicha si él mantiene su frialdad y su desgano”.

Luego de leer Werther, me resultó muy agradable releer los Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes para buscar aquellos párrafos en los que el francés ejemplifica las entradas de su diccionario con referencias a esta obra de Goethe.

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La traducción de los fragmentos presentados aquí es la de Osvaldo y Esteban Bayer para la edición de Colihue (2005). Imagen: Estatua de Goethe en la ciudad de Leipzig.


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